“Los tiempos en el tiempo de la comida”. Cecilia Montero Mórtola, Antropóloga (des de Londres)

Si observamos, detenidamente, el valor que le damos al tiempo en cada acción ¿qué ocurre? ¿Lo observamos? ¿Lo decidimos? ¿Cómo?

Preocupada como persona y como antropóloga, a partir de lo que veo en Londres, en cuanto a distintos comedores de escuelas y viajes en autobús a la salida de las escuelas secundarias, me interpela la pregunta ¿qué tiempos reales se tienen para comer desde la infancia hasta que somos adultos?

En las escuelas, en menos de media hora, entre formación y distribución de comida en bandejas, realmente, llegan a ser 15 minutos…a veces 10 para la infancia, honestamente tragar. En las secundarias, entre cantinas de pago que entregan cajas de plástico más los puestos callejeros de pollo frito cubiertos de patatas y ketchup …No hay casi tiempo pues la ingesta es en la fila del bus. Dentro del bus ya las cajas se convierten en pájaros entre risas, charlas, gestos junto a con los aromas se despiertan los estornudos de los viajantes. Así los modelos diarios de comida se van inscribiendo hasta que se llega al mundo laboral (con el agregado de llevar notas en sus cuadernos sobre el cuidado del mediomabiente. ¡Qué paradoja!)

¿Por qué cada vez más se separa la conversación de la comida? ¿Tiempo sólo?

¿No es, entonces, que a lo mejor, la comensalidad andante de los adolescentes es un intento de juntarla? Una tendencia humana saludable.

Sobre todo en un contexto social en que hablar, sentarse a hacerlo, compartir… casi no se da. Más tarde como adultos llegan a estar comiendo un bocadillo frente a la pantalla entre 4 y 5 minutos ¡y ya está! ..Pues eso así resulta ser adulto para el modelo social que se transmite a la mayor parte de la población. Es que para el que se fue preparado/a desde que se nace.

En mi opinión, el manejo de la calma y el placer cotidianos, el tiempo que destinamos a cada acción que llevamos a cabo, nos habla de la salud física, psicológica, social, y educativa en cada una.

¿Lo pensamos más allá del slow y fast food fashion?

Sólo comer y no hablar, es propio de los animales, y sólo, en caso de conversar se puede en el patio de la escuela?. A dónde conduce tal indicación con esta separación? De dónde proviene? Por qué esta tajante división? luego hablar con el colega de oficina, pues no se sabe.

En cuanto a lo que compone los menús escolares que se ofrecen, en su mayoría de caterin o con muchas presiones sobre el personal que lo elebora, con lo cual esa figura de los y las cocineras romántica queda desvanecida al poco tiempo pues no hacen magia. Debido a esto, los residuos de alimentos son enormes, es decir que producción, distribución y consumo a la basura porque la comida ya no es para comer y pensar, sino para vender, girar… la velocidad también oculta este delirio como una claidad cada vez más en duda. La velocidad además llama a callarse porque sino no se funciona.

La relación tiempo / comida está llena de vericuetos, sin embargo, es simple, tomar conciencia de lo qué hacemos o no hacemos. Perder el tiempo, decía Aranguren, es la mejor forma de ganarlo… Para esta relación que determina nuestra vida en todo su sentido ¿pierdes el tiempo de qué manera?

Tomad vuestro tiempo para comer, conoced vuestro tiempo, a ver qué pasa, en vosotros, qué lo impide ¿podéis identificarlo? ¿Lucháis por este derecho a comer como un ser biopsicosocial no como un código de barras o algoritmo?